|
¿Saben? Hay cosas que, por mucho tiempo que pase, no dejan de doler totalmente. Y menos cuando se sabe de que hubo en un pasado sentimientos tan infinitos... Sentimientos que por su misma calidad de infinitos, no se han terminado... Quizás se han transformado, pero no terminado... No me entiendo. A veces siento como que lloro sin saber el verdadero motivo... O haciendo una analogía, siento que estoy sirviendo mi café en una taza que no estaba completamente limpia... Y más que de nada vale que esté sirviendo ese cafe, que igual no está destinado a ser consumido por mi... ¿o sí? A veces creo que suena estúpido que a estas alturas siga sintiendo ese tipo de dudas e inseguridad. A veces, cuando era pequeña pensaba que cuando creciera, las cosas iban a ser mejor. Pero me veo a mi misma aun como esa niña temerosa, que siente necesidad de ser amada y protegida... Hace poco estaba hablando con la única persona que me comprende en este mundo. Y el tema se desvió a mi queja clásica: Que no importa lo amable, lo buena, lo comprensiva o todo lo que yo sea... Nadie me ve como más que una amiga. Y a ambas nos pasa exactamente lo mismo. Al igual que ella, yo busco alguien que me escuche en todas mis divagaciones, que trate de comprenderme, que me tome en cuenta como una persona importante en su vida... Alguien que simplemente esté conmigo, me abrace y me diga que todo va a estar bien... Pero esa persona siempre termina siendo un amigo. No ese "someone just for me", sino simplemente un amigo. Y le comentaba también que me mortiica el hecho de que a mi no me tendría que importar tener o no tener a alguien... Debería de bastarme a mí misma, ¿no? En lugar de sentir esa necesidad... Pero... ¿realmente hay alguien que se baste solo? Siempre he generalizado esta necesidad humana de tener a alguien. Todos, por mucho que nos esforcemos, siempre necesitamos llenar este vacio en nuestro interior. No sé si alguien ha visto "Shell we dance?", con Jennifer López, Susan Sarandon y Richard Gere. Es la adaptación de una película japonesa con el mismo nombre y si me preguntan, me gusta mucho más la versión nipona. El punto es que hay una parte en la que el personaje de Susan Sarandon está hablando con un detective privado que contrató para seguir a su esposo, que las personas se casan porque necesitan un testigo de sus vidas. Y a veces creo que tiene mucha razón. El amor es extraño... Es como una semilla. Si se siembra amor, evidentemente se cosechará amor. Pero no tomamos en cuenta algunos detalles: No todos los suelos donde esa semilla se siembre son fértiles. A veces pasa que por mucho que lo intentemos, la semilla no brota. Y es por eso que cuando lo hace, se debe cuidar y alimentar... porque si el amor no se alimenta, se muere. Y es una semilla sumamente frágil... Y esperar... Esperar duele... Pero mi vida se trata de una eterna espera... |
| Leave a Comment: |