Soy mala.
Y no solamente soy mala, sino que irresponsable.
Me he prometido cientos de veces darle continuidad a mi blog. Pero he llegado a la conclusión de que no puedo. No puedo justamente ahora que tengo tantísimas cosas que me gustaría contar... pero son cosas que en teoría nadie debe de saber.
Y no digo que nadie las sepa, porque sí hay quienes están al tanto de lo enredada que se ha vuelto mi vida. Pero son contadas con los dedos de las manos las personas que conocen la verdad...
Es que en sí, yo no tengo ningún problema acerca de contar o no mi vida. No me gusta guardar secretos ni ocultarle nada a nadie, pero las cosas son muy distintas cuando hay terceros de por medio que podrían salir muy, pero muy perjudicados. Yo también saldría bastante perjudicada, a decir verdad, pero para mi, hacer o no hacer algo es asumir hasta las últimas consecuencias de dicha acción u omisión. Y sé que lo que estoy haciendo no está bien. Aunque a decir verdad, tampoco está mal.
Es que no sé cómo explicarlo. Estoy metida en un asunto que en sí, no es nada malo. (Quizás sólo para mi economía personal.) Pero cuando ese asunto se oculta, se vuelve automáticamente malo. Ocultar algo implica miedo y no se tiene miedo a menos que se sepa de que aquello que estamos haciendo no está del todo bien y yo admito que en todo esto lo oculto llena de tintes grises la situación.
Pero no fui yo quien decidió que las cosas fueran así. Las cosas son como son porque hubo alguien que decidió irse por el camino difícil, desviarse del curso natural de las cosas.
Es complicado... Quizás algún día me decida a contarlo.
Posted at 01:08 am by
pegaso_jupiter